Tienes toda la razón con tu objeción. No existe un ojo propio virgen, ni creo que llegue a existir. Nunca miramos desde ningún lado, sino desde alguna parte, y esa parte siempre está hecha de otros y quizá la diferencia no está en mirar sin influencias, sino en ser conscientes de cuáles elegimos y cuáles nos eligieron sin pedir permiso.
Gracias por tomarte el tiempo de leer con tanta atención y de devolverme algo tan pensado. Me quedo con eso que dices de que la libertad no es mirar sin nadie más adentro, sino decidir quién se queda.
Una abrazo 🤗🤗🤗🤗
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