Crónicas de lo Absurdo #23. El Valor. [ES/EN]


🇪🇸 En Español


Crónicas de lo Absurdo #23

El Valor

Hola querida comunidad @holos-lotus, regreso una vez más para compartir una nueva entrega de esta serie:

Crónicas de lo Absurdo.

Esta es una serie de crónicas sobre lo cotidiano, sobre esas escenas que se repiten tanto que dejan de parecernos extrañas. Aquí no hay exageración ni ficción forzada. El absurdo no se inventa, se observa. Son textos nacidos de la experiencia diaria, de la espera, de las normas sin sentido, de los gestos que todos conocemos y que casi nunca cuestionamos. No pretenden dar respuestas, solo detenerse un momento y mirar con atención eso que hemos aprendido a aceptar.

En esta la vigésima tercera edición el tema es:

El valor.



Fuente Pixabay


Desde hace unos años vivo en uno de los cuatro edificios altos de la ciudad de Matanzas. Fue construido a finales del siglo pasado y, aunque su diseño no podría calificarse como especialmente hermoso, siempre me ha parecido una construcción sólida y funcional.

Además tiene algo que ningún arquitecto puede diseñar.

Está frente al mar.

Desde sus balcones se contempla la bahía matancera, una vista que cambia constantemente con la luz del día, con las nubes y con el estado del mar. Hay amaneceres y atardeceres que justifican por sí solos vivir allí.

Por eso siempre me ha parecido un lugar privilegiado.


Sin embargo, existe algo que nunca he logrado comprender.

Muchas de las personas que viven en el edificio parecen actuar exactamente en contra de sus propios intereses.


Algunos lanzan basura por las ventanas o los balcones sin importar dónde termine cayendo.

Otros sacan a pasear a sus mascotas y permiten que hagan sus necesidades en las escaleras o en áreas comunes sin preocuparse demasiado por recoger después.

Hay quienes realizan reparaciones en sus viviendas y dejan los escombros o residuos donde les resulta más cómodo.

Y también están los que consideran que todo aquello que está fuera de la puerta de su apartamento pertenece a alguien más.


Lo curioso es que casi todos desean vivir en un lugar limpio, agradable y bien conservado.

Y muchos, llegado el momento, esperan vender su vivienda al mejor precio posible.


Ahí es donde aparece el absurdo.

Porque el valor de una vivienda no depende únicamente de las paredes que están dentro de ella.

También depende de todo lo que la rodea.

Depende de la entrada.

De las escaleras.

De los pasillos.

Del estado general del edificio.

Y de la impresión que recibe una persona cuando llega por primera vez.


He visto potenciales compradores llegar ilusionados.

La ubicación les gusta.

La vista les impresiona.

El tamaño de los apartamentos les parece atractivo.

Pero después comienzan a observar otros detalles.

La suciedad.

Los desperfectos.

Las áreas comunes descuidadas.

Y el entusiasmo inicial ya no es exactamente el mismo.


Lo más llamativo es que muchas veces quienes contribuyen a ese deterioro son las mismas personas que luego se quejan de que los apartamentos valen menos de lo que deberían.

Como si ambas cosas no estuvieran relacionadas.


Existe además otro detalle curioso.

La basura que alguien arroja por una ventana no desaparece sola.

Tarde o temprano alguien tiene que recogerla.

Y casi nunca se trata de un extraño.

Generalmente es otro vecino.

Alguien que vive en el mismo edificio.

Alguien que utiliza el mismo ascensor.

Que contempla la misma bahía.

Que probablemente conoce e incluso saluda todos los días a quien provocó el problema.


Es una situación extraña.

Porque no se está dañando una propiedad ajena.

Se está dañando un espacio compartido.

Un lugar que pertenece, en mayor o menor medida, a todos los que viven allí.


A veces tengo la impresión de que algunas personas consideran que su hogar termina exactamente donde concluye la puerta de su apartamento.

Todo lo demás parece responsabilidad de otro.

Pero cuando llega el momento de hablar del valor de la vivienda, de la calidad del edificio o de las condiciones del lugar donde viven, entonces las áreas comunes vuelven a formar parte de la conversación.


Quizás por eso esta situación siempre me ha parecido absurda.

Porque resulta difícil entender cómo alguien puede admirar la vista desde su balcón y al mismo tiempo contribuir a deteriorar el lugar desde donde la contempla.

Porque es extraño querer que algo tenga valor mientras se participa activamente en disminuirlo.

Y porque pocas contradicciones son tan evidentes como perjudicarse a uno mismo creyendo que el perjuicio es para otros.


Hasta aquí esta vigésima tercera crónica. Gracias por leer y espero sus comentarios al respecto.

Las imágenes son de Pixabay y para la versión en inglés utilicé DeepL Translate.


🇬🇧 In English


Chronicles of the Absurd #23

Value

Hello dear @holos-lotus community, I am back once again to share a new entry in this series:

Chronicles of the Absurd.

This is a series of chronicles about everyday life, about those situations that repeat themselves so often that they stop seeming strange. There is no exaggeration or forced fiction here. The absurd is not invented; it is observed. These texts are born from daily experiences, from waiting, from senseless rules, and from behaviors that we all recognize but rarely question. They do not seek to provide answers, only to pause for a moment and look closely at what we have learned to accept.

In this twenty-third edition, the topic is:

Value.



Source Pixabay


For the past few years I have lived in one of the four high-rise buildings in the city of Matanzas. It was built at the end of the last century and, although its design could hardly be described as beautiful, it has always seemed to me a solid and functional construction.

It also has something no architect can design.

It faces the sea.

From its balconies you can admire the Bay of Matanzas, a view that changes constantly with the light, the clouds, and the condition of the water. There are sunrises and sunsets that alone make living there worthwhile.

That is why I have always considered it a privileged place.


And yet there is something I have never fully understood.

Many of the people who live in the building seem to act against their own interests.


Some throw garbage from windows or balconies without caring where it lands.

Others walk their pets and allow them to relieve themselves in stairways or common areas without bothering to clean up afterward.

Some carry out repairs in their apartments and leave debris wherever it is most convenient.

And there are also those who seem to believe that everything beyond their apartment door belongs to someone else.


The curious thing is that almost everyone wants to live in a clean, pleasant, and well-maintained place.

And many of them hope to sell their apartments one day for the highest possible price.


That is where the absurdity appears.

Because the value of a home does not depend only on the walls inside it.

It also depends on everything around it.

The entrance.

The stairways.

The hallways.

The overall condition of the building.

And the impression a visitor receives when arriving for the first time.


I have seen potential buyers arrive full of enthusiasm.

They like the location.

They are impressed by the view.

They find the apartments attractive.

But then they begin to notice other details.

The dirt.

The deterioration.

The neglected common areas.

And suddenly the enthusiasm is no longer quite the same.


The most striking thing is that those who contribute to that deterioration are often the same people who later complain that apartments are worth less than they should be.

As if the two things were unrelated.


There is another curious detail.

Garbage thrown from a window does not disappear by itself.

Sooner or later someone has to pick it up.

And that person is rarely a stranger.

Usually it is another neighbor.

Someone who lives in the same building.

Someone who uses the same elevator.

Who enjoys the same view.

Who probably knows and greets the person who created the problem.


It is a strange situation.

Because no one is damaging someone else's property.

They are damaging a shared space.

A place that belongs, in one way or another, to everyone who lives there.


Perhaps that is why this situation has always seemed absurd to me.

Because it is difficult to understand how someone can admire the view from their balcony while contributing to the deterioration of the place from which they admire it.

Because it is strange to want something to have value while actively helping reduce that value.

And because few contradictions are as obvious as harming oneself while believing the harm is being done to someone else.


This concludes the twenty-third chronicle. Thank you for reading and I look forward to your comments.

The images are from Pixabay and the English version was translated using DeepL Translate.


Thank you for reading.
Special thanks to @bradleyarrow for supporting the community.




0
0
0.000
6 comments
avatar

Has sido votado por

PROYECTO ENLACE

'Conectando Ideas y Comunidades'

PROYECTO ENLACE es un proyecto de curación de habla hispana enfocado en recompensar contenido de calidad y apoyar autores en su proceso de crecimiento en HIVE.

Creemos y apostamos por el futuro de esta gran plataforma, y estamos muy emocionados de poder hacerla crecer junto a esta comunidad. Así que te invitamos a publicar en nuestra COMUNIDAD y estar atento a todas las actividades que tenemos preparadas y que estaremos publicando en breve.

¿QUIERES AUTOMATIZAR TUS GANANCIAS DE CURACIÓN? SE PARTE DEL PROYECTO ENLACE APOYANDO A NUESTRO TRAIL EN HIVE.VOTE INGRESA AQUÍ PARA CONOCER LOS DETALLES.

¿QUIERES INVERTIR ENLACE? DESCUBRE COMO HACERLO Y GENERAR INGRESOS DE FORMA SEMANAL MEDIANTE TU DELEGACIÓN DE HP AQUÍ TE EXPLICAMOS COMO.

Te invitamos a participar en nuestro servidor de Discord: https://discord.gg/3S9y7BbWfS

Atentamente

EQUIPO ENLACE 2026

0
0
0.000
avatar

El valor es la sínteis de todo; desde el inmueble hasta los entornos; y sí, me ha gustado mucho esto, es una crónica más extensa que las otras, o sea que hoy te inspiraste y mucho. Te lo agradecemos.
Y es que somos responsables del entorno también y ciertas actitudes me parecen muy egosístas en la gente.
Gracias pro regalarnos este absurdo que es muy común.
Saludos y bendiciones, @vladimirmf

0
0
0.000
avatar
(Edited)

Muchas gracias, amigo @emiliorios. Me alegra mucho que te haya gustado esta entrega. En efecto, esta vez el tema me tocaba muy de cerca y quizás por eso terminó siendo una crónica un poco más extensa de lo habitual. Coincido contigo en que el valor de un lugar no depende solo de la vivienda en sí, sino también de todo lo que la rodea y del comportamiento de quienes lo compartimos. A veces olvidamos que las áreas comunes también forman parte de nuestro hogar y que nuestras acciones terminan afectándonos a todos, incluso a nosotros mismos. Gracias por leer, comentar y acompañar siempre esta serie. Un abrazo y bendiciones para ti también.

0
0
0.000
avatar

This post must be awesome because a member from @thealliance has decided to show it some extra love! We like to run around the chain and show people they are appreciated — like you! Keep up the great work and we hope to continue to see you on Hive. Have a spectacular day!

because I can, So Can WE! --> Vote Witty for your witness. <--



Curated by palomap3

0
0
0.000