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Crónicas de lo Absurdo #31. Calorías con motor. [ES/EN]


🇪🇸 En Español


Crónicas de lo Absurdo #31

Calorías con motor

Hola querida comunidad @holos-lotus, regreso una vez más para compartir una nueva entrega de esta serie:

Crónicas de lo Absurdo.

Esta es una serie de crónicas sobre lo cotidiano, sobre esas escenas que se repiten tanto que dejan de parecernos extrañas. Aquí no hay exageración ni ficción forzada. El absurdo no se inventa, se observa. Son textos nacidos de la experiencia diaria, de la espera, de las normas sin sentido, de los gestos que todos conocemos y que casi nunca cuestionamos. No pretenden dar respuestas, solo detenerse un momento y mirar con atención eso que hemos aprendido a aceptar.

En esta la trigésima primera edición el tema es:

Calorías con motor.


Siempre he pensado que hacer ejercicio es una de las mejores decisiones que una persona puede tomar.

No importa la edad.

No importa si es caminar, correr, montar bicicleta o entrenar en un gimnasio.

Mover el cuerpo siempre será una buena idea.

Fuente Pixabay


Hace algún tiempo comencé a fijarme en una escena que se repite con frecuencia en el edificio donde vivo.

Una joven, vecina del edificio, sale casi todos los días con ropa deportiva rumbo al gimnasio.

Hasta ahí, nada llama la atención.

Lo curioso es lo que sucede después.


El gimnasio queda apenas a unas pocas cuadras.

Una distancia que muchas personas recorrerían caminando en apenas unos minutos.

Sin embargo, casi siempre la veo llamar un mototaxi para que la lleve hasta allí.


La primera vez no le di importancia.

Pensé que tendría prisa.

La segunda vez me pareció una coincidencia.

Pero cuando la escena comenzó a repetirse casi todos los días, no pude evitar preguntarme si no había algo curioso en todo aquello.


No se trata de juzgar a nadie.

Cada persona tiene sus razones para hacer las cosas.

Lo que realmente me hizo pensar fue la contradicción.


Pagamos un transporte para evitar caminar unos cientos de metros...

...y después pagamos una membresía para caminar varios kilómetros sobre una caminadora.


Entonces recordé otra imagen que también se ha vuelto bastante común en muchos lugares del mundo.

Gimnasios ubicados en un segundo piso donde muchas personas suben utilizando escaleras mecánicas o ascensores...

...para llegar arriba y comenzar a hacer ejercicios.


La tecnología nació para facilitarnos la vida.

Y eso está bien.

Nadie quiere volver a cargar sacos por una escalera si existe un ascensor para hacerlo.

Pero a veces terminamos utilizando esa misma comodidad para evitar precisamente el esfuerzo físico que luego buscamos recuperar pagando por él.


Quizás hace algunas décadas caminar era simplemente una necesidad.

Hoy, para muchos, se ha convertido en una actividad programada, con horario, ropa especial y una cuota mensual.


No estoy diciendo que el gimnasio sea innecesario.

Al contrario.

Muchas personas encuentran allí la motivación, la disciplina y las condiciones que no tendrían entrenando solas.

El problema no es el gimnasio.

El problema aparece cuando hacemos todo lo posible por evitar el movimiento cotidiano...

...para luego buscarlo artificialmente.


Tal vez el absurdo no esté en la caminadora.

Ni en el mototaxi.

Ni siquiera en el gimnasio.

Tal vez el absurdo aparezca cuando gastamos combustible para llegar al lugar donde vamos a quemar calorías.


Hasta aquí esta trigésima primera crónica. Gracias por leer y espero sus comentarios al respecto.

Las imágenes son de Pixabay y para la versión en inglés utilicé DeepL Translate.


🇬🇧 In English


Chronicles of the Absurd #31

Calories with an Engine

Hello dear @holos-lotus community, I return once again to share a new installment of this series:

Chronicles of the Absurd.

This is a series of chronicles about everyday life, about those situations that repeat themselves so often that they stop seeming strange. There is no exaggeration or forced fiction here. The absurd is not invented; it is observed. These texts are born from daily experience, waiting, meaningless rules, and behaviors we all recognize but rarely question. They do not seek to provide answers, only to pause for a moment and look carefully at what we have learned to accept.

In this thirty-first edition, the topic is:

Calories with an Engine.

Fuente Pixabay


I have always believed that exercising is one of the best decisions a person can make.

It doesn't matter how old you are.

It doesn't matter whether you walk, run, ride a bicycle, or work out at a gym.

Moving your body is always a good idea.


Some time ago, I started noticing a scene that is repeated quite often in the building where I live.

A young neighbor leaves almost every day wearing sports clothes on her way to the gym.

So far, nothing seems unusual.

The interesting part comes next.


The gym is only a few blocks away.

A distance that many people could easily walk in just a few minutes.

Yet I almost always see her calling a motorcycle taxi to take her there.


The first time, I didn't think much about it.

I assumed she was in a hurry.

The second time, I thought it was just a coincidence.

But when I kept seeing the same scene day after day, I couldn't help wondering if there wasn't something oddly contradictory about it.


This is not about judging anyone.

Everyone has their own reasons for doing things.

What caught my attention was the contradiction itself.


We pay for transportation to avoid walking a few hundred meters...

...and then pay for a gym membership to walk several kilometers on a treadmill.


Then I remembered another scene that has become common in many parts of the world.

Gyms located on the second floor of a building where people use escalators or elevators...

...only to arrive upstairs and begin exercising.


Technology was created to make life easier.

And that's a good thing.

But sometimes we use that same convenience to avoid the physical effort that we later try to recover by paying for it.


Perhaps decades ago walking was simply a necessity.

Today, for many people, it has become a scheduled activity, with special clothes, a fixed timetable, and a monthly membership.


I am not saying that gyms are unnecessary.

On the contrary.

Many people find there the motivation, discipline, and conditions they might not have if they trained alone.

The problem is not the gym.

The problem appears when we do everything possible to avoid everyday movement...

...only to recreate it artificially later.


Perhaps the absurdity is not the treadmill.

Nor the motorcycle taxi.

Nor even the gym itself.

Perhaps the absurdity appears when we burn fuel to reach the place where we are going to burn calories.


This concludes the thirty-first chronicle. Thank you for reading, and I look forward to your comments.

The images are from Pixabay, and the English version was translated using DeepL Translate.


Thank you for reading.
Special thanks to @bradleyarrow for supporting the community.


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5 comments

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La verdad que es bien absurdo todo eso. 😊

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