Crónicas de lo Absurdo #21. El Aviso. [ES/EN]
🇪🇸 En Español
Crónicas de lo Absurdo #21
El Aviso

Fuente Pixabay
Hola querida comunidad @holos-lotus, regreso una vez más para compartir una nueva entrega de esta serie:
Crónicas de lo Absurdo.
Esta es una serie de crónicas sobre lo cotidiano, sobre esas escenas que se repiten tanto que dejan de parecernos extrañas. Aquí no hay exageración ni ficción forzada. El absurdo no se inventa, se observa. Son textos nacidos de la experiencia diaria, de la espera, de las normas sin sentido, de los gestos que todos conocemos y que casi nunca cuestionamos. No pretenden dar respuestas, solo detenerse un momento y mirar con atención eso que hemos aprendido a aceptar.
En esta la vigésima primera edición el tema es:
El aviso.
Hay días en los que todo parece estar en su sitio.
La planificación está hecha.
Los turnos están definidos.
El transporte tiene una hora establecida.
Los puntos de recogida están organizados.
Y cada persona cumple con lo que le corresponde.
El sistema, al menos en apariencia, funciona.
En esta ocasión el trabajo se desarrolla en un hotel de alojamiento, mientras la labor se realiza en otro punto distinto. El día de relevo está definido con antelación: el 25 por la mañana.
Como ocurre en estos casos, todo el proceso depende de la logística del transporte.
Las guaguas solo funcionan los días de relevo, dos veces por semana.
Quienes entran al servicio tienen puntos de recogida establecidos dentro de la ciudad. Quienes viven fuera deben trasladarse previamente para poder cumplir con el horario.
Todo está coordinado.
Todo está previsto.
O al menos eso parece.
El día comienza temprano.
Las maletas se preparan.
Las habitaciones se entregan.
El equipaje se traslada al punto de trabajo.
Las personas se concentran en el lugar de espera.
Todo el mundo está listo.
Y entonces, cuando el proceso ya está en marcha, llega el aviso.
No hay combustible.
La información no llega antes de la preparación.
No llega antes del traslado.
No llega antes de que las personas salgan de sus lugares de alojamiento.
Llega después.
Cuando ya todo está en movimiento.
Algunas guaguas incluso llegan a los puntos de recogida.
Y es allí, en ese momento, cuando se informa la suspensión del servicio.
Sin margen.
Sin alternativa.
Sin reorganización posible.
Horas después, se convoca una reunión.
La explicación no habla de un fallo puntual, sino de algo más estructural: no se trata de falta de combustible en sí, sino de asignación de combustible dentro de una situación energética compleja.
El problema no es nuevo.
Pero la información sí lo es para quienes ya habían actuado como si todo estuviera garantizado.
Y entonces aparece la pregunta inevitable.
Si la planificación existe.
Si la comunicación existe.
Si los grupos de trabajo existen.
Si hay medios para coordinar la operación en tiempo real…
¿Por qué la información más importante llega cuando ya no puede evitar las consecuencias?
Porque lo absurdo no es únicamente la suspensión.
Lo absurdo es el momento.
El instante exacto en que se informa.
El combustible puede faltar.
Eso puede entenderse.
Lo difícil de entender es que nadie lo sepa a tiempo.
Y en ese pequeño desfase entre lo que se sabe y lo que se dice, se pierde algo más que un traslado.
Se pierde tiempo.
Se pierde organización.
Se pierde la posibilidad de decidir.
A veces, el problema no es la falta de recursos.
Es la falta de aviso.
Hasta aquí esta vigésima primera crónica. Gracias por leer y espero sus comentarios. Las imágenes son de Pixabay y utilicé DeepL Translate para la versión en inglés.
🇬🇧 In English
Chronicles of the Absurd #21
The Notice

Source Pixabay
Hello dear @holos-lotus community, I come once again to share a new entry in this series:
Chronicles of the Absurd.
This is a series of chronicles about everyday life, about those scenes that repeat themselves so often that they stop seeming strange to us. Here there is no exaggeration or forced fiction. The absurd is not invented, it is observed. These are texts born from daily experience, from waiting, from meaningless rules, from gestures we all know and almost never question. They do not seek to give answers, only to stop for a moment and look carefully at what we have learned to accept.
In this twenty-first edition the theme is:
The Notice.
There are days when everything seems to be in place.
Planning is done.
Shifts are defined.
Transportation has a set schedule.
Pick-up points are organized.
And everyone fulfills their role.
On paper, the system works.
On this occasion, work is carried out from an accommodation hotel, while the actual workplace is in a different location. The changeover day is defined in advance: the 25th in the morning.
As usual, everything depends on transport logistics.
Buses only operate on changeover days, twice a week.
Those entering service have assigned pick-up points within the city. Those living outside must travel beforehand in order to meet the schedule.
Everything is coordinated.
Everything is planned.
Or at least it seems so.
The day begins early.
Luggage is packed.
Rooms are handed over.
Belongings are moved to the work location.
People gather at the waiting point.
Everyone is ready.
And then, when the process is already in motion, the notice arrives.
No fuel available.
The information does not come before preparation.
Not before the movement begins.
Not before people leave their accommodation points.
It comes later.
When everything is already in motion.
Some buses even arrive at the pick-up points.
And it is there, at that moment, when the suspension is announced.
No margin.
No alternative.
No room to reorganize.
Hours later, a meeting is held.
The explanation is not about a simple failure, but something more structural: it is not exactly a lack of fuel, but an issue of fuel allocation within a broader energy situation.
The problem is not new.
But the information is, for those who had already acted as if everything was guaranteed.
And then an unavoidable question appears.
If planning exists.
If communication exists.
If work groups exist.
If there are tools for real-time coordination…
Why does the most important information arrive when it can no longer prevent the consequences?
Because the absurdity is not only the cancellation.
The absurdity is the timing.
The exact moment the information is given.
Fuel can run out.
That can be understood.
What is harder to understand is that nobody knows it in time.
And in that small gap between what is known and what is said, more than transportation is lost.
Time is lost.
Organization is lost.
The ability to decide is lost.
Sometimes, the problem is not the lack of resources.
It is the lack of notice.
This is the end of this twenty-first chronicle. Thank you for reading and I welcome your comments. Images are from Pixabay and I used DeepL Translate for the English version.
Thank you for reading.
Special thanks to @bradleyarrow for supporting the community.
!BBH

Gracias, @vladimirmf
Por esta crónica nueva.
Falta de aviso...
Gracias a tí mi hermano 👍