Crónicas de lo Absurdo #20. El Efectivo. [ES/EN]
🇪🇸 En Español

Fuente Pixabay
Crónicas de lo Absurdo #20
El Efectivo
Hola querida comunidad @holos-lotus, regreso una vez más para compartir una nueva entrega de esta serie:
Crónicas de lo Absurdo.
Esta es una serie de crónicas sobre lo cotidiano, sobre esas escenas que se repiten tanto que dejan de parecernos extrañas. Aquí no hay exageración ni ficción forzada. El absurdo no se inventa, se observa. Son textos nacidos de la experiencia diaria, de la espera, de las normas sin sentido, de los gestos que todos conocemos y que casi nunca cuestionamos. No pretenden dar respuestas, solo detenerse un momento y mirar con atención eso que hemos aprendido a aceptar.
En esta la vigésima edición retomo un tema que, por su persistencia en la vida cotidiana, vuelve una y otra vez a la experiencia diaria. No es un tema nuevo, pero sí uno que sigue sin resolverse en la práctica.
El efectivo.
Hay temas que no desaparecen aunque se hablen muchas veces.
Y este es uno de ellos.
No porque sea nuevo, sino porque sigue presente.
Y también porque cambia de forma.
En la actualidad, una gran parte de los ingresos se deposita directamente en tarjetas bancarias. En teoría, esto debería facilitar los pagos, modernizar las transacciones y reducir la dependencia del efectivo.
Sobre el papel, la idea es simple.
En la vida cotidiana, no siempre lo es.
El salario llega.
Pero su uso no siempre es inmediato ni completo en la práctica diaria.
El efectivo escasea.
Y cuando aparece, lo hace de forma limitada, con restricciones, horarios o condiciones que no siempre coinciden con las necesidades reales de las personas.
Retirar dinero se convierte en muchas ocasiones en una tarea incierta. No siempre hay disponibilidad, no siempre se sabe cuándo habrá, y no siempre es posible acceder a la cantidad necesaria.
Mientras tanto, la vida cotidiana no se detiene.
Comprar alimentos, pagar servicios, resolver necesidades básicas… todo sigue ocurriendo en un entorno donde el efectivo continúa siendo, en muchos casos, la forma más práctica de intercambio.
Y aquí aparece una contradicción importante.
Se cobra en un sistema.
Pero no siempre se puede usar en el mismo sistema dentro de la vida real.
Y en medio de esa contradicción, muchas personas organizan su día a día en función de algo que no controlan del todo: la disponibilidad de efectivo.
No se trata únicamente de un problema técnico o bancario.
Se trata de una desconexión entre la forma en que se entrega el dinero y la forma en que se necesita utilizar.
A veces el problema no es cobrar.
Es poder convertir ese cobro en vida cotidiana real.
👉 En este punto es importante aclarar algo: aunque este tema ha aparecido de forma indirecta en crónicas anteriores, aquí se aborda desde otro ángulo. No desde cómo se paga o se acepta el dinero, sino desde su circulación real después de ser cobrado.
Y en esa diferencia se hace visible el absurdo.
Porque el dinero existe.
Está registrado.
Está depositado.
Pero su acceso físico no siempre está garantizado.
Y la vida cotidiana, sin embargo, sigue funcionando en muchos espacios donde el efectivo sigue siendo necesario.
El resultado es una adaptación constante.
Una especie de organización diaria basada no en lo que debería ser, sino en lo que en cada momento es posible.
A veces, el problema no es cobrar.
Es poder usar lo cobrado.
Hasta aquí esta vigésima crónica. Gracias por leer y espero comentarios al respecto. Las imágenes son de Pixabay y utilicé el traductor de Google para la versión en inglés.
🇬🇧 In English

Source Pixabay
Chronicles of the Absurd #20
Cash
Hello dear @holos-lotus community, I come once again to share a new entry in this series:
Chronicles of the Absurd.
This is a series of chronicles about everyday life, about those scenes that repeat themselves so often that they stop seeming strange to us. Here there is no exaggeration or forced fiction. The absurd is not invented, it is observed. These are texts born from daily experience, from waiting, from meaningless rules, from gestures we all know and almost never question. They do not seek to give answers, only to stop for a moment and look carefully at what we have learned to accept.
In this twentieth edition I return to a topic that, due to its persistence in daily life, keeps reappearing in everyday experience. It is not a new topic, but it is one that remains unresolved in practice.
Cash.
There are topics that do not disappear even when discussed many times.
And this is one of them.
Not because it is new, but because it remains present.
And also because it changes shape.
Currently, a large part of income is deposited directly into bank cards. In theory, this should make payments easier, modernize transactions, and reduce dependence on cash.
On paper, the idea is simple.
In everyday life, it is not always that simple.
Salaries arrive.
But their use is not always immediate or fully accessible in daily practice.
Cash is scarce.
And when it appears, it does so in limited amounts, under restrictions, schedules, or conditions that do not always match people’s real needs.
Withdrawing money often becomes an uncertain task. Availability is not guaranteed, timing is unclear, and accessing the needed amount is not always possible.
Meanwhile, daily life does not stop.
Buying food, paying for services, solving basic needs… everything continues in an environment where cash remains, in many cases, the most practical form of exchange.
And here a contradiction becomes visible.
Money is received in one system.
But it cannot always be used in the same system within real life.
And in the middle of that contradiction, many people organize their daily routines based on something they do not fully control: cash availability.
This is not only a technical or banking issue.
It is a disconnect between how money is delivered and how it is actually needed.
Sometimes the problem is not getting paid.
It is being able to turn that payment into real daily life.
👉 At this point it is important to clarify something: although this topic has appeared indirectly in previous chronicles, here it is approached from a different angle. Not from how payments are made or accepted, but from the real circulation of money after it is received.
And in that difference, the absurd becomes visible.
Because money exists.
It is recorded.
It is deposited.
But physical access to it is not always guaranteed.
Yet daily life still operates in many spaces where cash remains necessary.
The result is constant adaptation.
A way of organizing life based not on what should be, but on what is possible at each moment.
Sometimes, the problem is not getting paid.
It is being able to use what has been paid.
This is the end of this twentieth chronicle. Thank you for reading, and I look forward to your comments. The images are from Pixabay and I used Google Translate for the English version.
Thank you for reading.
Special thanks to @bradleyarrow for supporting the community.
!BBH

Todos vivimos un gran absurdo con el manejo moderno del dinero.
Otra buena propuesta tuya, @vladimirmf
Gracias.
Gracias @emiliorios 👍
👍
No solo extraerlo sino que hacer una transferencia es difícil porque todo el mundo quiere efectivo, por problemas como ese , gracias @vladimirmf por tu post