El dibujo que no aparece (y todo lo que sí encontré buscándolo)
Buscar un animado perdido terminó enseñándome más sobre la memoria, la infancia y mi hijo que cualquier serie encontrada.
¿Sabes qué es lo mejor de vivir en esta época?
La facilidad.
Todo está a un clic. Todo existe en algún lugar. Todo se puede volver a ver.
O al menos eso creemos.
Porque hay un momento —y seguro te ha pasado— en el que recuerdas algo con tantas ganas que casi puedes sentirlo… pero no lo encuentras. No aparece. No está. Y entonces te preguntas:
¿por qué no puedo verlo otra vez?
Ahí fue donde empezó todo.
Llevo ya como dos meses buscando un animado de cuando era niño.
No recuerdo el nombre. No recuerdo el año. No puedo asegurar casi nada.
Solo sé lo que sentí.
Eran unos perros bomberos.
Así, simple.
Perros que actuaban como personas, con trajes de bomberos, con historias que en su momento me atraparon… y ahora, de adulto, quiero volver a ver.
He buscado por todos lados.
He preguntado.
He probado con descripciones rarísimas en internet, como si el algoritmo pudiera leerme la nostalgia.
Y nada.
Y entonces pensé:
¿será esto el famoso efecto Mandela?
Ese momento en el que recuerdas algo que parece no existir.
Pero no creo que sea eso del todo.
Creo que es algo más humano.
Más imperfecto.
Memorias incompletas.
Cintas VHS que nunca llegaron a digitalizarse.
Contenidos que existieron en un lugar y en un momento… y simplemente se quedaron ahí.
Yo crecí en Cuba, y muchas de esas cosas que veíamos llegaban de formas que hoy serían imposibles de rastrear.
Sin internet. Sin registros. Sin archivo.
Y ahora estoy aquí, en una época donde todo debería aparecer…
y sin embargo, esto no.
Y sí, molesta un poco.
Pero también… me ha hecho pensar en algo más importante.
En por qué quiero encontrarlo.
No es solo por mí.
Es por mi hijo.
Porque hay algo muy especial en querer sentarte con él, ponerle algo que tú viste, y decirle sin decirlo:
“esto soy yo también”
Hoy en día es muy fácil ponerle a un niño cualquier cosa para que se entretenga.
Un video. Un dibujo de moda. Algo que lo mantenga tranquilo mientras uno resuelve la vida.
Pero no siempre sabemos qué le estamos dando.
Y ahí es donde yo vuelvo a lo mismo:
prefiero enseñarle algo que ya pasó por mí.
Algo que yo sentí.
Algo que, de alguna manera, ayudó a formar quién soy.
No porque todo lo de antes fuera mejor…
sino porque sé lo que contiene.
Y también, siendo honesto, porque hay algo egoísta y bonito en todo esto:
la nostalgia.
Ese momento de volver a ser niño, pero con la conciencia de adulto.
Entender cosas que antes no entendías.
Reírte de otra manera.
Sentirlo distinto.
Y compartirlo.
Con tu pareja.
Con tu hijo.
Contigo mismo.
Así que sí… no encontré el dibujo.
Todavía no.
Pero en el camino encontré otras cosas.
Recordé otros animados.
Descubrí contenido que ni sabía que existía.
Y sobre todo, entendí que no todo tiene que aparecer para tener valor.
Hay recuerdos que no necesitan confirmación externa.
Porque viven en ti.
Y quizás algún día, sin buscarlo tanto, aparezca.
En un foro olvidado, en una cinta vieja, en un video subido por alguien que también lo recuerda.
O quizás no.
Y está bien.
Porque al final, esto nunca fue solo sobre encontrar un dibujo.
Fue sobre no perder lo que ese dibujo significaba.
Y eso… eso sí que no se pierde.

Gracias a todos los que leen mi blog a la comunidad BBH y @bradleyarrow
A mi amiga @cathyarrow que siempre está pendiente a Lukas y que es una persona que tiene un trabajo digno de admirar si quieres saber más lee su blog
A mí esposa @diazktty que gracias a ella hoy tengo está maravillosa familia
A todos los que me leen y apoyan que nunca les falte el amor ❤️ y que Dios los bendiga 🙏
Congratulations @valderalazaro! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)
Your next target is to reach 4500 upvotes.
You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word
STOP