El Hombre del Bosque

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Muchas personas llegan a desaparecer en un bosque sombrío, el bosque del petrificado es un lugar perdido en el mundo en donde la niebla se enredaba entre los árboles. En ese lugar tan misterioso surgió la leyenda del hombre del bosque.
Los leñadores decían que un sujeto alto, encapuchado y de ojos blancos merodeaba por el bosque acechando a aquellos que se se perdían. Se desliza silenciosamente entre las sombras para no ser visto, si llegas a verlo, este dejara de esconderse y te atacará.
Hay quienes aseguran que el eco de su voz se escucha desde la lejanía como una alucinación para desorientar a sus victimas.
El hombre del bosque no quiere ser visto, pero quiere verte a ti. Es una sombra que nunca se desprende, un cazador que aterroriza desde la oscuridad. Si por mala suerte te lo llegas a topar, lo mejor que puedes hacer es desviar la mirada y correr.

Para la familia Soja, aquel fin de semana de camping en El bosque del petrificado prometía ser una experiencia agradable en la naturaleza.
Estacionaron la furgoneta en un claro rodeado de pinos; los padres de los niños preparaban la cena, Jim, el hermano mayor y Ray, el hermano menor. Ellos corrieron hacia un escampado cercano para aprovechar jugar a las escondidas mientras aun hubiera luz de día.
A la hora de esconderse, Ray se detuvo en seco cerca de un árbol del bosque. A lo lejos, vio entre la maleza algo que desentonaba. No era un animal: Era un hombre que permanecía inmóvil como una estatua, estaba parcialmente oculto tras uno de los arboles.
Lo que heló la sangre de Ray fue que el sujeto tenia sus ojos puestos en él, podía notarlo a pesar de la larga distancia.
—¡Jim! —Grito Ray mientras temblaba de miedo.
Justamente cuando Jim se volteo a ver a su hermano, el hombre misterioso salió de su escondite. No caminaba; corría frenética directamente hacia los niños.
—¡Corre! —gritó Ray empujando a su hermano.
Los niños corrieron sin mirar atrás, tropezando con raíces y chocando con la vida silvestre, lograron llegar al cámper, gritaron y golpearon la puerta de metal para llamar la atención de sus padres.
Estos, alarmados, salieron muy preocupados para ver a los niños, estos señalaron hacia atrás, justo por donde vinieron, pero el bosque estaba en silencio. No había nadie. Ni pasos, ni figuras, solo el viento moviendo las ramas.
—Tranquilos, niños. Tal vez fue su imaginación. —dijo el padre tratando de calmar el llanto de los pequeños.
Pero esa noche, a las tres de la mañana, un sonido despertó a los hermanos que yacían durmiendo en el cámper.
—Lucas... Leo... Vengan aquí, ayúdenme...
Era la voz de su padre. Venía desde afuera, justo detrás de los árboles que rodeaban el vehículo. Jim se frotó los ojos, confundido.
—¿Papá está afuera? —susurró.
Sintiendo la responsabilidad de el hermano mayor, Jim abrió la puerta del camper con cuidado y bajó los escalones metálicos. El frío de la noche lo hizo sentir escalofríos de inmediato.
—¿Papá? —preguntó Jim caminando hacia los árboles.
De la oscuridad emergió una figura. Era un hombre alto, vestido con una sudadera vieja con una capucha que cubría su rostro. Cuando alzó la mirada, Jim se paralizó del miedo: Porque los ojos de ese hombre eran dos orbes totalmente blancos y brillantes.
Antes de que el chico pudiera gritar del horror, el hombre encapuchado se abalanzo sobre él, lo agarro por el tobillo con una fuerza y velocidad inhumana; Con un solo movimiento, lo levantó del suelo, dejándolo colgado.
Jim intentó gritar y patalear, pero al mirar de cerca esos ojos blancos y vacíos, súbitamente sus párpados se cerraron y cayó en un sueño profundo. Y en brazos de ese hombre misterioso.
Dentro del cámper, Ray contaba los segundos desde que su hermano salio a buscar a su padre. Y ya habían pasado diez minutos.
—¿Jim? —llamó a su hermano en voz baja mientras se asomaba por la puerta.
Temeroso y tembloroso, fue en busca de su madre. Caminó de puntillas por el pasillo hasta la habitación principal al fondo del vehículo.
—Mamá, Jim salió y no vuelve... — dijo lloriqueando mientras giraba la perilla.
La puerta se abrió rechinando. Mostrando como la luz de la luna entraba por la ventana de la habitación, iluminando la cama matrimonial. Las sábanas estaban revueltas, y no había rastro de sus padres.
La habitación estaba vacía. Sus padres no estaban por ninguna parte. Por lo que Ray se quedó completamente solo en el bosque.

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Posted Using INLEO
El bosque siempre encierra historias tenebrosas y seres muy raros como el de tu relato... Ray se ha quedado completamente solo... muy buena historia!
Un ser que da muchos escalofríos. No quisiera estar en ese bosque con algo así. Pobre Ray quedó solo y ahora sí destino pinta negro. Muy buena historia y con mucho suspenso.
Gracias por compartir tu historia de escolfrios con nosotros.
Excelente día con muchos espantos.