Limits are meant to be set / Los límites están para ser puestos (eng-esp)
Hello, friends of @holos-lotus.
I must admit that at times I was too maternal, too permissive. I'm not only like that with my children, but also with my students. However, life has shown me that I can't be like that.
Education isn't about being lenient and allowing everything. Both children and students need boundaries, firm discipline to raise them properly. It's true what they say: a child without boundaries today will be a broken adult tomorrow.

I've learned this not only at home, but also on stage and in the rehearsal room. A guitar isn't played well by chance. It has a fretboard with defined frets.
If you put your finger anywhere, the sound is false, out of tune. Those frets are the boundaries. Without them, there's only noise.
The same is true for a child. Setting limits isn't a lack of love. It's a form of protection. It's teaching them where the right place to put their finger is, so their life doesn't feel artificial.
If you don't teach them in childhood what they can and can't do, they'll grow up without knowing and will suffer for it in the future. Not knowing how to accept "no" is like not knowing how to tune an instrument: it leaves you out of harmony with others.

Without limits and discipline, a child grows up believing that the world should adapt to them. They are the soloist who doesn't listen to the orchestra, who ignores the conductor.
Until he discovers, too late, that life doesn't forgive this kind of poor parenting. Life isn't a stage where everyone applauds you on a whim. Life is a demanding audience.
And life doesn't teach with soft words, but with real and harsh consequences: job rejection, relationship failure, the loneliness of someone who doesn't know how to cooperate.

I've seen parents, myself included, who avoid arguments, tears, or punishment out of pity or exhaustion. It's easier to give in. But in music, if you avoid correcting a student who isn't practicing their scales, you're not doing them a favor.
You're only postponing their failure.
The same applies to parenting. When you avoid conflict, you don't eliminate the problem. You only postpone it, and by the time it arises, it will be much bigger and more painful to resolve.

Raising and educating children without limits doesn't create free and independent individuals. It creates the opposite: fragile, resentful adults. People with moral dilemmas and a lack of character. They are like beautiful instruments with a crooked neck; no matter how much you try, they won't be able to produce a clear note. They break at the first pressure, at the first serious setback.

And all of this, I tell myself first, will be our fault for not having been firm in time. For not having established limits and discipline when they were children.
By setting limits, you are not being harsh or unfair. You are being responsible. It's like demanding daily practice, correct posture, the study of theory. You don't do it out of cruelty, but because you know it's the only way for them to learn to play their own music, and for that music to be coherent and beautiful. You are properly preparing children for the future. Not so that they are happy every minute of their childhood, but so that they are capable of building a solid foundation for their entire lives.
That is the real task. And there are no shortcuts.
Versión en español
Hola, amigos de @holos-lotus.
Debo reconocer que a veces fui demasiado maternal, permisiva. No solamente lo soy con mis hijos, sino también con mis alumnos. Sin embargo, la vida me ha demostrado que no puedo serlo.
La educación no es pasar la mano y permitir todo. Tanto los hijos como los alumnos necesitan tener límites, una disciplina férrea para formarlos correctamente. Es tal y como se dice: un hijo sin límites hoy, será un adulto roto mañana.

He aprendido esto no solo en casa, sino en el escenario y en la sala de ensayo. Una guitarra no se toca bien por casualidad. Tiene un diapasón con trastes definidos.
Si pones el dedo en cualquier parte, el sonido es falso, desafinado. Esos trastes son los límites. Sin ellos, solo hay ruido.
Lo mismo pasa con un niño. Poner límites no es una falta de amor. Es una forma de protección. Es enseñarle dónde está el lugar correcto para poner el dedo, para que su vida no suene falsa.
Si no le enseñas en la niñez lo que se puede y no se puede hacer, crecerá sin saberlo y lo sufrirá en el futuro. No saber aceptar un "no" es como no saber afinar: te deja fuera de toda armonía con los demás.

Ante la falta de límites y disciplina, el niño crece creyendo que el mundo debe adaptarse a él. Es el solista que no escucha a la orquesta, que ignora al director.
Hasta que descubre, demasiado tarde, que la vida no perdona este tipo de mala crianza. La vida no es un escenario donde todos te aplauden por capricho. La vida es un auditorio exigente.
Y la vida no educa con palabras suaves, sino con consecuencias reales y duras: el rechazo de un trabajo, el fracaso en una relación, la soledad de quien no sabe cooperar.

Yo he visto a padres, y me incluyo, que evitan la pelea, el llanto o el castigo por lástima o cansancio. Es más fácil ceder. Pero en la música, si evitas corregir a un alumno que no practica sus escalas, no le haces un favor.
Solo pospones su fracaso.
Lo mismo en la crianza. Cuando evitas el conflicto, no eliminas el problema. Solo lo pospones, y para cuando se manifieste, será mucho más grande y doloroso de resolver.

Criar y educar sin límites no forma personas libres e independientes. Forma todo lo contrario: adultos frágiles, resentidos. Personas con problemas de valores y ausencia de carácter.
Son como instrumentos hermosos pero con el mástil torcido; por más que quieras, no podrán dar una nota clara. Se quiebran ante la primera presión, ante el primer contratiempo serio.

Y todo eso, me lo digo a mí misma primero, será culpa nuestra por no haber puesto mano firme a tiempo. Por no haber establecido límites y disciplina cuando eran niños.
Al poner límites, no estás siendo duro o injusto. Estás siendo responsable. Es como exigir la práctica diaria, la postura correcta, el estudio de la teoría. No lo haces por crueldad, sino porque sabes que es el único camino para que lleguen a tocar su propia música, y que esta sea coherente y bella. Estás formando correctamente a los niños para el futuro. No para que sean felices cada minuto de su infancia, sino para que sean capaces de construir una vida entera con fundamento.
Esa es la verdadera tarea. Y no hay atajos.
Toda la razón en ello, y por cierto, que hermosa foto de portada!
Muchas gracias ☺️
Así es, amiga mía, «un niño sin límites hoy será un adulto roto mañana».
En ese sentido, los límites son necesarios tanto para niños como para estudiantes. Sí significa sí y no significa no. Cuando hay que decir 'ya basta', significa 'ya basta'. Quizás la persona no lo entienda en ese momento, pero el beneficio vendrá después.
Espero que tengas una noche maravillosa. Mucha suerte.
Un abrazo, amigo y muchas gracias por sus palabras.
Le deseo muchos éxitos para este año
Los límites son necesarios, he conocido adultos que creen ser merecedores de todo y que todo lo que gira a su alrededor debe adaptarse a sus necesidades. Es verdaderamente lamentable. Saludos.