[ES/EN] Call of Duty is cursed

Hace poco hice una publicación de Hytale: ¿El Minecraft Killer? por cómo muchos decían, y a día de hoy dicen, que es el Minecraft Killer. Mientras la hacía, también me vinieron a la mente otros juegos que, cada vez que aparecía un competidor, les decían que eran su Killer. En los últimos años han aparecido varios juegos FPS y de estilo militar a los que llamaban los CoD Killers, como Battlefield 6 y Delta Force, pero que, basándose en números, estos no eliminaron a Call of Duty porque sus mayores críticas son parte de lo que lo mantienen como una de las sagas de juegos más vendidas y es muy difícil bajarlo de allí.
Call of Duty no es solo una franquicia de videojuegos; es un fenómeno cultural que ha redefinido la industria del entretenimiento. Sin embargo, este éxito masivo ha gestado una paradoja cruel: la saga parece estar maldita por su propia gloria. Se encuentra atrapada en un atolladero creativo donde cualquier movimiento, ya sea hacia la innovación o hacia la nostalgia, es recibido con un escrutinio feroz que ninguna otra IP soporta.
The Dilemma of Change: Between Continuity and Identity | El Dilema del Cambio: Entre el Continuismo y la Identidad

El mayor enemigo de Call of Duty es su propia sombra. La comunidad de jugadores se divide en un ciclo de críticas contradictorias:
- Stagnation: If a new title continues, reuses, or refines the existing formula, as happened with the direct sequels of previous sagas, it is labeled as copy and paste, an expensive DLC, and lacking in ambition.
- El estancamiento: Si un nuevo título continúa, reutiliza o refina la fórmula existente, como ocurrió con las secuelas directas de sagas anteriores, se le tacha de copiar y pegar, de ser un DLC caro y de carecer de ambición.
- Identity crisis: If it tries to innovate, such as the recent focus on movement mechanics or open world systems in campaigns, it is criticized for not looking like a CoD and for trying to imitate the competition.
- La crisis de identidad: Si intenta innovar, como el reciente enfoque en mecánicas de movimiento o sistemas de mundo abierto en campañas, se le critica por no parecer un CoD y por intentar imitar a la competencia.
A diferencia de FIFA, ahora EA Sports FC, donde el público acepta un modelo de actualización anual con mínimos cambios, los críticos de CoD exigen una revolución técnica y mecánica cada 12 meses, pero se indignan si el juego pierde la esencia que lo hizo famoso en 2009. Mientras tanto, se mantiene entre los más vendidos al ser ya un juego fundamental en las listas de compras de la mayoría de jugadores que solo quieren jugar y entretenerse sin pensar en competencias o críticas, junto al top de 5 juegos más jugados o vendidos como Minecraft o Fortnite.
The Shadow of the CoD Killer and Market Reality | La Sombra del CoD Killer y la Realidad del Mercado

Desde hace más de una década, cada lanzamiento de un shooter táctico o masivo es bautizado como el CoD Killer. Battlefield, y más recientemente Delta Force, han sido señalados como los verdugos de la franquicia. Sin embargo, esta narrativa de decadencia choca frontalmente con la realidad de los servidores llenos.
A pesar de los bugs, los hackers y las quejas constantes sobre Warzone, el juego mantiene una base de usuarios que otras empresas envidiarían. La maldición aquí es de percepción: el éxito de Warzone fue tan explosivo durante la pandemia que estableció un estándar de crecimiento infinito que es físicamente imposible de mantener. Hoy, con un mercado saturado de opciones, la fragmentación de la audiencia es natural, pero en las juntas de accionistas, cualquier cifra que no sea un pico histórico se interpreta como un fracaso.
The Trap of Infinite Growth | La Trampa del Crecimiento Infinito

El verdadero embrujo de la saga no es técnico, sino corporativo. Los ejecutivos de Activision Blizzard se enfrentan al techo de cristal de una IP que ya alcanzó su cénit. Al igual que le sucedió a Assassin’s Creed cuando tuvo que transformarse en un mundo abierto para no morir, CoD intentó con Warzone su mayor cambio. Aunque funcionó, lo dejó encadenado a un modelo de juego como servicio que devora recursos y la paciencia de los desarrolladores.
Call of Duty está condenado a ser el gigante que todos quieren ver caer, pero que nadie puede dejar de jugar. Su maldición es ser el estándar de la industria: si cambia mucho, traiciona su legado; si cambia poco, es irrelevante. En ese equilibrio precario, la saga sobrevive no por falta de competencia, sino porque, a pesar de sus fallos, ha logrado que incluso sus detractores más fervientes estén pendientes de su próximo paso. Esto no es un seguro infalible, ya que no importa qué tan mainstream sea, si no se adapta o mejora mientras los competidores sí lo hacen, el desgaste acumulado hará que caiga estrepitosamente en poco tiempo. Un síntoma de esto puede ser el haber perdido el estar en el top 5 de juegos más vendidos en algunas plataformas. Sin embargo, el tener competencia puede causar dos cosas: que los competidores caigan en los errores donde ya ha caído Call of Duty, terminando en un bucle de cuál es el menos malo, o que la competencia haga que tengan que mejorar sus juegos para ganar en ventas y jugadores frecuentes. Sin importar cuál gane, los jugadores tendremos mejores experiencias al jugar.
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