“Entre el mar y las pequeñas manos que me sostienen”

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Hay días en los que siento que mi vida se puede resumir en dos cosas muy simples: el mar y Lukas.
El mar porque me enseña a respirar sin prisa. Porque cuando lo miro entiendo que no todo tiene que resolverse hoy, que hay cosas que simplemente fluyen, vienen y van, como las olas que nunca piden permiso para llegar a la orilla. A veces me siento frente a él y me quedo en silencio, como si el ruido del mundo se apagara por unos minutos. Es curioso cómo algo tan grande puede dar tanta calma.
Y Lukas… Lukas porque me recuerda lo contrario: que todo es urgente, que el tiempo corre diferente cuando tienes pequeñas manos que dependen de ti, cuando una sonrisa suya puede cambiarte el día entero sin esfuerzo.
Hay una parte de mí que aprendió a amar el mar antes de entender el amor de ser madre. Antes lo veía como un refugio personal, como un lugar donde podía desaparecer por un rato para reencontrarme conmigo misma. Ahora lo veo distinto. Ahora lo imagino como un lugar que algún día Lukas también descubrirá, corriendo en la arena, haciendo preguntas sin parar, llenándose los pies de sal y curiosidad.
Me gusta pensar que el mar tiene algo que enseñarle también a él: que la vida no siempre es recta, que a veces retrocede, que otras veces avanza con fuerza, pero que nunca deja de moverse.
Ser madre no me ha alejado de lo que soy, me ha hecho más consciente de todo. De los pequeños detalles, de las risas cortas, de los silencios que antes pasaban desapercibidos. Lukas me ha enseñado a mirar diferente, a valorar lo simple, a entender que el amor no siempre se dice, a veces se sostiene, se cuida, se acompaña.
Y en medio de todo eso, el mar sigue ahí, constante, como si me recordara que también necesito momentos para mí, aunque ahora esos momentos sean más cortos, más silenciosos, más interrumpidos por una voz pequeña llamándome.
A veces me pregunto cómo será cuando Lukas crezca. Si también le gustará el mar como a mí. Si algún día caminará a mi lado en la orilla sin querer soltar mi mano. O si preferirá correr más adelante, como hacen los niños cuando creen que el mundo es suyo.
No lo sé.
Pero sí sé algo: quiero que crezca sabiendo que el mar no es solo agua. Es libertad, es calma, es respeto por la vida y por los tiempos de cada cosa.
Y quiero que nunca olvide que, pase lo que pase, siempre habrá alguien a su lado mirándolo con el mismo amor con el que yo miro el mar.
Porque al final, mi vida se sigue reduciendo a eso:
el mar que me calma… y Lukas que me mueve todo por dentro.
Gracias por su apoyo y por estar aquí para mí ya casi no tengo palabras por hoy espero les aya gustado y me apoyen a mí a mí esposi @valderalazaro y a mí mamá @milagroscmiranda
Los leo ❤️❤️❤️
Gracias al apoyo de @thebbhproject y @thebbhfoundation
No me alcanza los agradecimientos



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