To compete or not to compete? (eng-esp) / ¿Concursar o no concursar?(eng-esp)

avatar

Saludos, amigos de @holos-lotus.

La pregunta “¿concursar o no concursar?” me ha rondado muchas veces. Cuando conencé a escribir, el miedo lo evitaba. Pensaba que si no ganaba, era un veredicto definitivo sobre la calidad de mi obra y, por extensión, sobre mí como creadora.
Por supuesto, con el tiempo, y tras varias participaciones, he cambiado por completo esa perspectiva. Ahora veo los concursos no como un fin, sino como un paso estratégico, formativo y necesario dentro de mi camino, dentro de mi carrera profesional.

El beneficio más obvio de ganar o recibir una mención es el reconocimiento público y la validación. Abre puertas: te da visibilidad en medios, atrae la atención de galerías, críticos o posibles clientes, y añade un elemento de prestigio a tu currículum. Es un sello que, en un mundo saturado de creadores, ayuda a diferenciarte. La publicidad que genera es orgánica y dirigida a un público interesado, algo muy valioso.

Pero hay al menos tres beneficios profundos que se obtienen incluso si no ganas, y que para mí son igual o más importantes:

  1. Fecha límite y punto de cierre: Trabajar como creador puede ser un proceso infinito, donde siempre se puede retocar más.
    Un concurso, con una fecha de entrega concreta, me obliga a terminar una obra. Me fuerza a tomar decisiones definitivas, a dar por concluido un ciclo creativo y a presentar algo como un producto final. Esta disciplina es invaluable y contrarresta la parálisis por perfeccionismo.

  2. Una revisión crítica forzada: Al preparar una obra para un concurso, especialmente si tiene un tema o formato específico, la examino con ojos distintos. La analizo no solo con mi mirada subjetiva, sino intentando anticipar la de un jurado.
    Esto me lleva a cuestionar cada elemento: la composición, la técnica, el concepto, la presentación. Es un proceso de autocrítica intensa y productiva que mejora el trabajo final, gane o no.

  3. Networking y ubicación en el panorama: Participar, aunque sea sin ganar, te sitúa en el mapa. Los organizadores, el jurado y otros participantes ven tu nombre y tu trabajo.
    Puedes entrar en bases de datos, ser considerado para futuras convocatorias o establecer contactos con otros creadores. Formas parte de una comunidad activa. Muchas oportunidades surgen no solo del primer premio, sino de haber estado “en la sala”.

Entender que no ganar no es un fracaso personal fue clave. Solo significa que, en esa ocasión concreta, con ese jurado específico y entre ese grupo particular de obras, otras fueron elegidas. Los criterios son subjetivos. Puede deberse al gusto personal, a la temática que buscaban, o simplemente a que hubo propuestas más afines al momento. No invalida mi obra.

Por eso, mi estrategia ahora es clara: elijo concursos serios y afines a mi trabajo, preparo la obra lo mejor que sé, la presento y luego, una vez pasado el fallo, la reviso con distancia. Si no fui seleccionada, me pregunto qué puedo aprender de las obras ganadoras.
Luego, decido si mejoro esa misma pieza para otro concurso o si inicio una nueva con las lecciones aprendidas. El acto de concursar se convierte en un motor que me hace avanzar, mejorar y salir de mi taller. El reconocimiento es un posible resultado deseable, pero el verdadero crecimiento está en el proceso mismo de presentarse, una y otra vez.



Saludos, amigos de @holos-lotus.

La pregunta “¿concursar o no concursar?” me ha rondado muchas veces. Cuando conencé a escribir, el miedo lo evitaba. Pensaba que si no ganaba, era un veredicto definitivo sobre la calidad de mi obra y, por extensión, sobre mí como creadora.
Por supuesto, con el tiempo, y tras varias participaciones, he cambiado por completo esa perspectiva. Ahora veo los concursos no como un fin, sino como un paso estratégico, formativo y necesario dentro de mi camino, dentro de mi carrera profesional.

El beneficio más obvio de ganar o recibir una mención es el reconocimiento público y la validación. Abre puertas: te da visibilidad en medios, atrae la atención de galerías, críticos o posibles clientes, y añade un elemento de prestigio a tu currículum. Es un sello que, en un mundo saturado de creadores, ayuda a diferenciarte. La publicidad que genera es orgánica y dirigida a un público interesado, algo muy valioso.

Pero hay al menos tres beneficios profundos que se obtienen incluso si no ganas, y que para mí son igual o más importantes:

  1. Fecha límite y punto de cierre: Trabajar como creador puede ser un proceso infinito, donde siempre se puede retocar más.
    Un concurso, con una fecha de entrega concreta, me obliga a terminar una obra. Me fuerza a tomar decisiones definitivas, a dar por concluido un ciclo creativo y a presentar algo como un producto final. Esta disciplina es invaluable y contrarresta la parálisis por perfeccionismo.

  2. Una revisión crítica forzada: Al preparar una obra para un concurso, especialmente si tiene un tema o formato específico, la examino con ojos distintos. La analizo no solo con mi mirada subjetiva, sino intentando anticipar la de un jurado.
    Esto me lleva a cuestionar cada elemento: la composición, la técnica, el concepto, la presentación. Es un proceso de autocrítica intensa y productiva que mejora el trabajo final, gane o no.

  3. Networking y ubicación en el panorama: Participar, aunque sea sin ganar, te sitúa en el mapa. Los organizadores, el jurado y otros participantes ven tu nombre y tu trabajo.
    Puedes entrar en bases de datos, ser considerado para futuras convocatorias o establecer contactos con otros creadores. Formas parte de una comunidad activa. Muchas oportunidades surgen no solo del primer premio, sino de haber estado “en la sala”.

Entender que no ganar no es un fracaso personal fue clave. Solo significa que, en esa ocasión concreta, con ese jurado específico y entre ese grupo particular de obras, otras fueron elegidas. Los criterios son subjetivos. Puede deberse al gusto personal, a la temática que buscaban, o simplemente a que hubo propuestas más afines al momento. No invalida mi obra.

Por eso, mi estrategia ahora es clara: elijo concursos serios y afines a mi trabajo, preparo la obra lo mejor que sé, la presento y luego, una vez pasado el fallo, la reviso con distancia. Si no fui seleccionada, me pregunto qué puedo aprender de las obras ganadoras.
Luego, decido si mejoro esa misma pieza para otro concurso o si inicio una nueva con las lecciones aprendidas. El acto de concursar se convierte en un motor que me hace avanzar, mejorar y salir de mi taller. El reconocimiento es un posible resultado deseable, pero el verdadero crecimiento está en el proceso mismo de presentarse, una y otra vez.



0
0
0.000
2 comments
avatar

Congratulations @daveza! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)

You received more than 9000 upvotes.
Your next target is to reach 10000 upvotes.

You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word STOP

Check out our last posts:

Our Hive Power Delegations to the January PUM Winners
Feedback from the February Hive Power Up Day
Hive Power Up Month Challenge - January 2026 Winners List
0
0
0.000
avatar

Participar, siempre, la disciplina, la autocrítica y la comunidad resuena profundamente como lo más importante, nos recuerda que el verdadero crecimiento está en el proceso y no en el veredicto. Bendiciones

0
0
0.000