Our time is finite / Nuestro tiempo es finito (eng-esp)
Hello, friends of @holos-lotus.
Today I'm a happy person: happier than usual because I'm spending time with my family in my province, at home. We're visiting friends and family, on vacation.
But that's thanks to professional decisions I've made in my life that have allowed me to do all this: to make a living doing what I love and be with the people I love.
If it's not like that, work isn't worth it. Our lives have limited time, and that limit is the most powerful reason to work at what you love.

I used to work at an accounting firm. I had a stable salary, I earned much more than I do now. But I had no life. My days were a succession of numbers, reports, and constant anxiety.
I felt spiritually drained, empty. The worst part was that I had reached a point where I wasn't even writing for pleasure. I had stopped writing, and for someone who defines themselves as a writer, that's the worst thing there is.

It was as if I were denying myself in exchange for a paycheck at the end of the month. One day I understood that I couldn't go on like that.
I decided to quit.
It was terrifying, but necessary. I decided to work in things directly related to writing. That's how I learned SEO copywriting and began my journey here, in Web3, on Hive. I reconnected with words, with creation, with my essence.

Since then, things have changed. I earn a little less money, it's true. But I'm happier. I'm in control of my time.
I can organize my day, I can stop for lunch with my children, I can accompany my mother to the doctor without having to ask for permission. And most importantly: I can write more.
I write for work and I write for passion, and the line between the two has blurred in the best way. I love to write: I love my work.
I spend more time with my family, with the people I love. That's the real gain, the priceless one.

Because life is too short to stop doing what we love or to trade our time just for money.
Every time we postpone doing what fulfills us or being with those we love, we are acting as if our time were infinite. And it isn't. It is finite, fragile, and non-negotiable.
The money you earn in a job you hate is compensation for the hours of your life you will never get back.

Living is not just existing, it's not just fulfilling obligations. Living is consciously choosing what and with whom we spend our breath, our time, our energy. Loving something (writing, music, art, teaching, whatever it may be) and not living to do it, to enjoy it and perfect it, seems to me a foolish way of giving up on being happy.
It's betraying yourself for a false sense of security.

That's why working at what you love isn't a luxury or a whim for a select few. It's a form of respect. It's the deepest respect you can have for the brevity of your own existence. It's recognizing that your time here is the most valuable resource you possess, and deciding to invest it in what gives you meaning, in what makes you feel alive.
My current happiness, this family vacation, this balance, are not a coincidence. They are the direct result of having chosen, one day, to stop selling my time and start investing it in my life.
Versión en español
Hola, amigos de @holos-lotus.
Hoy soy una persona feliz: más feliz que de costumbre porque ando con mi familia por mi provincia, en mi casa. Estamos visitando amigos y a la familia, de vacaciones.
Pero eso es gracias a decisiones en el ámbito profesional que he tomado en mi vida para poder hacer todo esto: para vivir de lo que amo y estar con las personas que amo.
Si no es así, no vale la pena trabajar. Nuestra vida tiene tiempo limitado, y ese límite es la razón más poderosa para trabajar en lo que amas.

Yo trabajaba en una empresa de contabilidad. Tenía un sueldo estable, ganaba mucho más de lo que gano ahora. Pero no tenía vida. Mis días eran una sucesión de números, informes y una ansiedad constante.
Me sentía mal espiritualmente, vacío. Lo peor era que había llegado a un punto donde ni siquiera escribía por placer. Había dejado de escribir, y para alguien que se define como escritor, eso es lo peor que hay.

Era como si me estuviera negando a mí mismo a cambio de un cheque a fin de mes. Un día entendí que no podía seguir así.
Decidí dejarlo.
Fue aterrador, pero necesario. Decidí trabajar en cosas relacionadas directamente con la escritura. Así aprendí redacción para SEO y comencé mi camino aquí, en la web3, en Hive. Volví a conectar con las palabras, con la creación, con mi esencia.

Desde entonces, las cosas cambiaron. Gano un poco menos dinero, es cierto. Pero soy más feliz. Soy dueño de mi tiempo.
Puedo organizar mi jornada, puedo parar para almorzar con mis hijos, puedo acompañar a mi madre al médico sin tener que pedir permiso. Y lo más importante: puedo escribir más.
Escribo por trabajo y escribo por pasión, y la línea entre ambas se ha difuminado de la mejor manera. Amo escribir: amo mi trabajo.
Paso más tiempo con mi familia, con los seres que amo. Esa es la ganancia real, la que no tiene precio.

Porque la vida es muy corta para dejar de hacer lo que amamos o para cambiar nuestro tiempo sólo por dinero.
Cada vez que postergamos hacer lo que nos llena o estar con quien amamos, estamos actuando como si nuestro tiempo fuera infinito. Y no lo es. Es finito, frágil y no negociable.
El dinero que ganas en un trabajo que odias es una compensación por las horas de vida que nunca recuperarás.

Vivir no es solo existir, no es sólo cumplir con obligaciones. Vivir es elegir conscientemente en qué y con quién gastamos nuestro aliento, nuestro tiempo, nuestra energía.
Amar algo (la escritura, la música, el arte, la enseñanza, lo que sea) y no vivir para hacerlo, para disfrutarlo y perfeccionarlo, me parece una forma estúpida de renuncia a ser feliz.
Es traicionarte a ti misma por una falsa seguridad.

Por eso, trabajar en lo que amas no es un lujo ni un capricho de unos pocos. Es una forma de respeto. Es el respeto más profundo que puedes tener hacia la brevedad de tu propia existencia. Es reconocer que tu tiempo aquí es el recurso más valioso que posees, y decidir invertirlo en lo que te da sentido, en lo que te hace sentir viva.
Mi felicidad actual, estas vacaciones en familia, este equilibrio, no son casualidad. Son la consecuencia directa de haber elegido, un día, dejar de vender mi tiempo y empezar a invertirlo en mi vida.