Don't make decisions when your emotions are running high / No tomes decisiones con las emociones al máximo (eng-esp)

Hello, friends of @holos-lotus.

My friends tell me I'm a romantic, a dreamer. Whenever we're organizing our literary projects, I tend to propose idealistic, wonderful things, but difficult to achieve.

And it's not just them who have said this. Similar adjectives have been used to describe me by several people. And I used to be worse, I assure you.

I admit that at some point in my life I made very hasty decisions and let myself be carried away by emotion.

And that caused me many problems: misunderstandings, projects abandoned halfway through. That's why today I'm talking about something I had to learn the hard way: don't make decisions when your emotions are running high.

The first thing you must understand is that when you're ruled by emotion, you never clearly know the repercussions of your decisions.

Emotion, at its most intense, acts as a filter that distorts reality.

In a fit of anger, you might say something that destroys a years-long relationship because at that moment you only see the offense, not the shared history.

In a moment of overwhelming euphoria, you might sign a contract or make an investment without reading the fine print because you only see the guaranteed success, not the risks.

Emotion at its peak traps you in the absolute present and blinds you to the future. You make the decision that alleviates or intensifies that emotion now, without considering the cost it will have tomorrow.

And be careful, because it's not just anger or sadness that cloud judgment. Both emotions can paralyze you or make you see everything as bleak, as if hopelessly lost.

But the other side of the coin is just as dangerous: euphoria, blind infatuation, excessive enthusiasm. In the face of euphoria, everything seems possible, easy, and brilliant. You minimize obstacles, overestimate your abilities, and underestimate the actual time and effort required.

I've started epic novels in a burst of inspiration, only to abandon them by the second chapter when the euphoria evaporated and I saw the enormity of the task.

Euphoria promises you a shortcut that doesn't exist. It's an illusion.

The key is quite simple, really: emotions are fleeting, but decisions are usually permanent. Or at least, their consequences are.

You can't build something stable on a foundation as volatile as a feeling at its peak. That's why, faced with that emotional storm—of anger, sorrow, or joy—the wise person doesn't act.
They wait.

Wait for the calm to return, just as you wait for the rain to let up before going out. And only then, with a clear mind, evaluate and decide.

Logic and reason are not enemies of passion; they are its guardians. They don't tell you "don't feel," they tell you "don't act solely on what you feel in this moment." They force you to consider facts, probabilities, resources, and long-term consequences. They don't allow impulse to take control.

Therefore, my practical advice is this: always decide calmly. If you feel an overwhelming urge to decide NOW, that is the clearest sign that you should postpone it.

Calm is not inactivity; it is clarity. When you decide calmly, you don't exaggerate the pain of the moment nor are you seduced by fleeting euphoria.
With calmness, you see things in their true proportion. Reason doesn't eliminate emotion; it weighs it. It puts a brake and a counterweight on it.
Making decisions with reason, not with emotion in control, doesn't turn you into a robot. It makes you a responsible adult. It saves you from apologies, debts, regrets, and failed projects. It allows your dreams, those that define me so much, to be built on solid foundations and not on the shifting sands of a passing feeling.

In the end, the most intelligent romanticism is the one that knows how to wait for the right moment to act.


For example, using these photos to illustrate the text isn't the most appropriate. However, I like them so much, and I find this park so well thought out and imagined, that I wanted to share them with you. It's a classic example of my romanticism and letting myself be carried away by emotion.


Versión en español


Hola, amigos de @holos-lotus.

Mis amigos me dicen que soy un romántico, un soñador. Siempre que estamos organizando nuestros proyectos literarios, suelo proponer cosas idealistas, muy buenas, pero difíciles de realizar.
Y no solo son ellos los que me lo han dicho. Adjetivos similares han sido utilizados para describirme, por varias personas. Y antes era peor, se los aseguro.

Reconozco que en algún momento de mi vida tomaba decisiones muy apresuradas y me dejaba llevar por la emoción.
Y eso me trajo muchos problemas: malentendidos, proyectos abandonados a medio camino. Por eso, hoy les hablo de algo que tuve que aprender a la fuerza: no tomes decisiones con las emociones al máximo.

Lo primero que uno debe entender es que cuando estás dominado por la emoción, nunca sabes con claridad las repercusiones de tus decisiones.
La emoción, en su punto más intenso, funciona como un filtro que distorsiona la realidad.
En un arranque de ira, puedes decir algo que destruya una relación de años, porque en ese momento solo ves la ofensa, no la historia compartida.
En un momento de euforia desbordada, puedes firmar un contrato o hacer una inversión sin leer la letra pequeña, porque solo ves el éxito asegurado, no los riesgos.
La emoción al máximo te encierra en el presente absoluto y te ciega ante el futuro. Tomas la decisión que alivia o potencia esa emoción ahora, sin calibrar el coste que tendrá mañana.

Y cuidado, porque no es solo la ira o la tristeza las que nublan el juicio. Ambas emociones pueden paralizarte o hacerte ver todo negro, como perdido sin remedio.
Pero la otra cara de la moneda es igual de peligrosa: la euforia, el enamoramiento ciego, el entusiasmo desmedido. Ante la euforia, todo parece posible, fácil y brillante. Minimizas los obstáculos, sobrestimas tus capacidades y subestimas el tiempo y el esfuerzo reales.
He iniciado novelas épicas en un sprint de inspiración, solo para abandonarlas al segundo capítulo cuando la euforia se evaporó y vi la enormidad del trabajo.
La euforia te promete un atajo que no existe. Es un espejismo.

La clave es bastante simple, la verdad: las emociones son pasajeras, pero las decisiones suelen ser permanentes. O al menos, sus consecuencias lo son.
No puedes construir algo estable sobre una base tan volátil como un sentimiento en su punto álgido. Por eso, ante esa tormenta emocional – de rabia, de pena o de júbilo – el sabio no actúa.
Espera.
Espera a que llegue la calma, como se espera a que amaine la lluvia para salir. Y solo entonces, con la mente despejada, evalúa y decide.
La lógica y la razón no son enemigas de la pasión; son sus guardianas. No te dicen "no sientas", te dicen "no actúes solo por lo que sientes en este instante". Te obligan a considerar datos, probabilidades, recursos y consecuencias a largo plazo. No permiten que el impulso tome el mando.

Por tanto, mi consejo práctico es este: decide siempre con calma. Si sientes la urgencia imperiosa de decidir YA, esa es la señal más clara de que debes posponerlo.
La calma no es inactividad; es claridad. Cuando decides con calma, no exageras el dolor del momento ni te dejas seducir por la euforia momentánea.
Con calma ves las cosas en su proporción real. La razón no elimina la emoción, la pondera. Le pone freno y contrapeso.
Tomar decisiones con la razón, no con la emoción al mando, no te convierte en un robot. Te convierte en un adulto responsable. Te ahorra disculpas, deudas, arrepentimientos y proyectos fracasados. Te permite que tus sueños, esos que tanto me definen, se construyan sobre cimientos sólidos y no sobre la arena movediza de un sentimiento pasajero.
Al final, el romanticismo más inteligente es el que sabe esperar el momento adecuado para actuar.


Por ejemplo, utilizar estas fotos para ilustrar el texto no son las más indicadas. Sin embargo, me gustan tanto y este parque me parece tan bien pensado e imaginado, que quise compartirlas con ustedes. Es un ejemplo clásico de mi romanticismo y dejarme llevar por la emoción



0
0
0.000
1 comments
avatar

Excelente publicación hermano, sobre un tema tan cotidiano y necesario...les deseo un excelente y maravilloso año nuevo... nos vemos por ahí... cuídense mucho!

0
0
0.000