A coffee with the aroma of heaven / Un café con aroma a gloria (eng-esp)
Hello, coffee lovers.
Coffee has always given me food for thought. Especially the classic question: How was it discovered?

It's said that a man observed how his animals became agitated and excited after eating the beans. However, there's a long way to go from that to drying them, deciding to roast them, grinding them, and making an infusion with them.
I look at the coffee in my hands and think: what I'm drinking is a miracle, nothing more. It wouldn't occur to me, not even in my wildest dreams, to burn something I want to eat but don't know how to. Yes, because what's done to the coffee bean is to heat it until it's almost charred. The color and texture are almost like charcoal.
What else do we eat like this? Nothing.

The rest of the recipes hold no surprises. With the coffee already brewed, delicious in my hands and with that heavenly aroma, anything we add to it is going to taste good.
Especially if we make a good cappuccino like mine.

That's why I think coffee is an everyday miracle. Thank God we have it and can share it with friends.
I smell it and immediately think that wherever there's coffee, there's always a friend to drink it with and talk to.

There are few aromas that bring back such good memories as coffee. It's linked to so many wonderful moments that I can't even begin to describe them. I could spend years writing about them (and that's no exaggeration). So many years of good memories, all centered around coffee and friends.
And they keep growing.
Versión en español
Hola, amigos del café.
El café siempre me ha dado qué pensar. Sobre todo la pregunta clásica ¿Cómo será que lo descubrieron?

Se dice que un señor observaba cómo sus animales, luego de comerse el grano, se alteraban, se exitaban. Sin embargo, de ahí a tener que secarlo, decidir tostarlo, molerlo y hacer una infusión con él, hay un largo camino.
Yo observo el café entre mis manos y pienso: esto que estoy bebiendo es un milagro, solo eso.
A mí no se me ocurriría, ni en mis mayores sueños, quemar algo que me quiero comer y no sé cómo. Sí, porque al grano de café lo que se le hace es darle calor hasta casi carbonizarlo. El color y la textura es casi la del carbón.
¿Qué otra cosa nos comemos así? Ninguna.

Ya el resto de recetas no tienen ninguna sorpresa. Ya con el café preparado, delicioso entre mis manos y con ese aroma a gloria divina, cualquier cosa que le echemos, va a saber bien.
Sobre todo si preparamos un buen capuchino como el mío.

Por eso pienso que el café es un milagro cotidiano. Gracias a Dios que lo tenemos y podemos compartirlo con los amigos.
Yo lo huelo y enseguida pienso que ahí, donde esté el café, hay siempre un amigo para beberlo y conversar.

Hay pocos aromas que me traigan tan buenos recuerdos como el café. Está relacionado a tantos lindos momentos que no les puedo explicar. Me pasaría años escribiendo (y no es exageración). Son muchos años de buenos recuerdos y todos alrededor del café y los amigos.
Y se siguen sumando.
A parody from a fictional book